Salir del trabajo y subir al tren
Opta por un tren que salga tras tu última reunión, con margen suficiente para llegar sin correr. Bloquea en la agenda el traslado, prepara el billete digital y anota un plan B por si surge un imprevisto. Lleva una merienda ligera, hidrátate y toma unos minutos para respirar antes de sentarte. Un pequeño ritual de transición mental convierte el trayecto en un puente restaurador, perfecto para escuchar un podcast, revisar un mapa guardado y enviar un mensaje a quien te espera.